LA VIDA A OSCURAS_01

La vida a oscuras: el documental llega el 8 de julio al MALBA

Tras su paso por el BAFICI, La vida a oscuras, el nuevo documental del director argentino Enrique Bellande, llega a la sala del MALBA para contar la gesta de Fernando Martín Peña. 

Se podría decir que el documental La vida a oscuras se trata de una película de amor. Un doble amor por el cine, el de Fernando Martín Peña  y el director Enrique Bellande, y eso trasciende la pantalla. Si nos preguntarán de qué trata el filme podría resumirse como la historia de un hombre que colecciona latas de películas. Pero no lo es, es mucho más. Es una película sobre el cine, su memoria y sus rituales, sus espacios, sobre la magia que se logra en una sala a oscuras donde personas que no se conocen comparten, en esa intimidad, las emociones que les crean las imágenes –rescatadas de otras épocas–, proyectadas en una pantalla. Y sobre el trabajo de un hombre para que todo eso no se pierda. Sin duda, esta es una película de amor. 

 

La historia arranca cuando Fernando Peña tenía tres años, él no sabía que la caja que encontró en su casa, traía un doble descubrimiento, porque dentro de ella estaba la pasión que lo llevaría a convertirse en un personaje central de la cinefilia argentina. A los 9 ya se consideraba coleccionista, y a los 16, hizo su primera proyección. Un Quijote que en vez de luchar contra molinos de viento, lucha por rescatar lo que la revolución digital dejó por el camino: las películas filmadas en celuloide. De 35 mm, 16, u 8. Una batalla que se perdió hace más de una década, cuando las salas cambiaron sus proyectores analógicos por otros digitales y dejó abandonadas cientos de latas de filmes.  

Me parece antipática la imagen digital, no le encuentro matices, dice Peña en el filme. 

Pero, Peña no sólo se dedica a rescatar películas que irían a parar a un volquete de basura, a coleccionarlas, generando pilas y pilas de latas y rollos fílmicos que guarda en su propia casa –ya tomada por unas 9000–, a restaurarlas, cuidando de que no se deterioren hasta la muerte. No se trata de una mera acumulación, u obsesión de coleccionista, menos una especie de fetichismo, Peña revive las películas, las saca de ese ostracismo impuesto por la tecnología y las vuelve a proyectar. Les da aire, vuelven a respirar. Porque como él mismo dice, “las películas están hechas para que las vea la gente”. No sólo tiene que restaurar las películas, también se pone en la tarea de restaurar un público para ellas y lo hace proyectándolas en ciclos que crea en diferentes ámbitos: en el MALBA, el CCK, el ENERC, en la Televisión Pública, con su clásico Filmoteca, o en lugares donde llega con su proyector y los rollos bajo el brazo. Y no se da por vencido, aún sin el apoyo que debería tener tanto de sectores públicos como privados.

Tampoco Enrique Bellande sabía cuando vio a Peña la primera vez, que algún día haría una película sobre él. El encuentro de Bellande y Peña fue en un lugar lógico para que ocurriera: la Universidad del Cine, allá por 1991. Bellande tenía 18 años y acababa de entrar a estudiar, Peña era su profesor de Historia del Cine, y tenía unos pocos años más.Enrique Bellande, director del filme  Siendo los dos cinéfilos, se cruzaron a lo largo de los años y siguieron compartiendo espacios, incluso funciones de cine que Peña programaba. Hasta que un día a Bellande se le hizo necesario contar la historia. 

“Hay que decir que, en una ciudad que se vanagloria de su oferta cultural, si no fuese por Peña, la cartelera cinematográfica sería francamente pobre. Nadie me ha regalado tantas horas felices en una sala de cine como Peña. Son infinitos los viajes que le debo, encerrado en una sala, siguiendo la estela del cine que programa con gusto exquisitamente omnívoro. Me pareció que Fernando se había convertido en alguien con una misión. Siento que lo que Peña hace pertenece al cine. Y que, justamente, el cine tiene que dar testimonio de su gesta. Que, entre tantas películas, una tiene que hablar de él”, dice Bellande sobre los motivos que lo llevaron a filmar La vida a oscuras.

El estreno será el 8 de julio en el cine del MALBA. Podés comprar las entradas aquí (cuando ya estén a la venta)

                 Valor entradas: Generales: 800, Jubilados y estudiantes: 400, personas con discapacidad, no abonan entrada.