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El Parque Nacional El Palmar, el reino de las palmeras butia yatay

A unos 45 km de la ciudad entrerriana de Colón, es uno de los cuatro parques nacionales más visitados de Argentina.  Ofrece muchas actividades para disfrutar la naturaleza todo el año, desde caminatas, camping, bicicleteadas, o incluso en kayac. 

La mañana está un poco nublada, pero las nubes comienzan a moverse con la promesa de despejar el sol a la tarde. Saliendo de la ciudad de Colón, en Entre Ríos, hay que recorrer hasta el Parque Nacional El Palmar unos 45 kilómetros por la autovía de la Ruta Nacional 14. Ya el paisaje a medida que se acorta el tramo empieza a poblarse de palmeras al costado de la autopista. Estamos llegando al reino de la palmera butia yatay, que un tiempo supo ocupar una vasta zona de esta región. Este parque fue creado en 1966 para proteger la especie y abarca 8350 hectáreas.

Es el cuarto parque nacional más visitado junto con el Lanín, por detrás de Iguazú, Tierra del Fuego, y el Nahuel Huapi. Es el que más turismo educativo recibe en el país, septiembre, octubre y noviembre son los meses dedicados a este tipo de actividad, en estos 3 meses el parque recibe más de 50 mil chicos.  En las caminatas, nos encontramos con varios contingentes de estudiantes que prestaban mucha atención a lo que comentaban los guías. Es que aprender desde la propia naturaleza es mucho más motivador.

 

Este parque fue creado en 1966 para proteger la especie de palmera butia yatay  y abarca 8350 hectáreas.

En la entrada del parque se encuentra el Centro de información “Tierra de palmares”, ahí nos espera Nahuel Abdala de Parque Nacionales, que nos hará el recorrido por varias de las áreas con senderos para caminar. Ya en la entrada la belleza minimalista de las palmeras butia yatay (la especie que reina aquí) impacta, con su tronco tan alto desprovisto de hojas, elevándose al recto hacia el cielo, con su corona de palmas. Las palmeras más altas pueden superar los 18 metros –para que se den una idea como un departamento de 6 pisos–, y pueden tener entre 250 y 300 años, o más. Son muy longevas y llevan mucho tiempo de crecimiento. 

Nahuel explica que existe un proyecto para construir un sendero que desde la entrada del parque lleve hasta el arroyo El Palmar, que lo atraviesa, y será de entrada libre, es decir no habrá necesidad de sacar entrada. También habrá un servicio de cafetería, donde se venderán productos orgánicos de la zona. “De a poco estamos desarrollando la portada”, dice. Es una buena iniciativa, porque todas las áreas de servicio, que si ya están funcionando, están dentro del parque y hay que llegar en auto, u otro medio de locomoción, pues está a unos 12 kilómetros del ingreso. Cuando estos nuevos proyectos estén listos, todo estará en la entrada del parque, al costado de la Autovía 14. 

 Caminando el parque

Dentro del parque nacional hay cuatro ambientes: el palmar pastizal, los bajos inundables, la selva en galería y los bosques xerófilos, dentro de los cuatro ambientes la palmera está presente. Hay mucha fauna, los carpinchos son los que siempre se ven, tranquilos sin que las visitas lo molesten, alcanzamos a ver dos ñandúes, que estaban esquivos para la foto, también suelen verse zorros. Los avistajes de aves están a la orden del día, hay 254 especies viviendo aquí, hay miradores especiales para observarlas. 

Hay varias opciones de senderos para caminar, el más largo es el llamado “de la Selva”, con unos 3.500 metros, recorre la selva ribereña con miradores al río Uruguay. Nuestra caminata comenzó en el sendero al que llaman La Glorieta, porque la selva en galería que crece cerca de los cursos de agua forma una especie de techo con su vegetación. Al ser una selva húmeda se siente el cambio de temperatura. Está más fresco. Es una caminata sin dificultad, aproximadamente unos 900 metros de recorrido.

Los avistajes de aves están a la orden del día, hay 254 especies viviendo aquí, hay miradores especiales para observarlas.

El cantar de los pájaros, el sonido del agua del arroyo El Palmar que corre cerca del sendero, hacen que todo sea muy placentero. En un remanso se forma una pequeña playa. Sorprende el tronco de un árbol que por su color naranja parece un arrayán, pero Nahuel nos aclara que es un primo hermano de la familia de las mirtáceas, se llama “guayabo colorado”, y al tocarlo se siente la corteza fría como la de su primo. Otro árbol, llama la atención por su nombre popular: “mataojo” (pouteria salicifolia), tiene como origen porque el humo que produce al quemar la madera es irritante y hace llorar.  

La promesa se cumplió, el sol salió por la tarde, lo que permite disfrutar más el colorido del paisaje. Otro de los senderos para caminar, que tampoco tiene dificultad, es el que lleva a las playas sobre este río. En verano está permitido bañarse incluso hay guardavidas. Se conecta con el Sendero Histórico donde se ven las ruinas jesuíticas. La Calera del Palmar fue uno de los primeros asentamientos jesuíticos de la región, en donde convivían (y trabajaban) los charrúas y los guaraníes quienes fueron parte del sistema de reducciones jesuítas de la mesopotamia. Todavía quedan restos de lo que fue el horno donde se quemaba la piedra caliza para convertirla en cal viva, que se usaba para curtir cueros. 

Otro punto importante en este recorrido es el llamado “Cañoneras”, desde donde se defendieron a fuerza de cañón de la invasión portuguesa. El final de este recorrido nos deja en el área de servicios del parque, cuenta con un camping, proveeduría, restaurante y se está construyendo un centro de interpretación. Dentro de los servicios que cuenta el parque nacional están las visitas guiadas en bicicletas y en canoa. Se puede alquilar el servicio de un guía y hacer caravanas. Ellos van explicando todo el parque que comienza en la portada y termina en el área de servicios. Se entran a los miradores como Glorieta, Ruinas, el área de servicio, dependiendo del tiempo y el recorrido que quieran hacer, se pueden contratar en el parque, en turismo, o también en las redes sociales. 

Las excursiones en bicicleta o kayak fuera de temporada se contratan en el área de servicios con reserva previa, en temporada que empieza el 1 de diciembre hasta 1 de marzo hasta el hay salidas todos los días, también en fines de semana largo o feriados. Si bien no es complicado hacer los senderos, hacerlo con guías es lo ideal porque se conoce mucho más la historia y los detalles del lugar.

Datos útiles

DEL PARQUE

De acá te podés bajar el folleto

Acá tenés un listado de guías para hacer visitas guiadas

Acá podés comprar tu ticket de acceso

  • Días y horarios: Lunes a domingos de 8 a 18 horas
  • Centro de Informes «Tierra de Palmares»: 10 a 16 horas
  • Centro de visitantes: 8 a 18 horas
  • Horarios de senderos peatonales y vehiculares: 8 a 19 horas
  • Intendencia: Lunes a viernes de 7 a 15 horas

OFICINA TURISMO COLÓN: https://www.colonturismo.tur.ar/