Recurrencias: León Ferrari en el Museo de Bellas Artes

 Es la primera vez que se realiza una muestra individual del artista argentino -fallecido en 2013- en el Museo Nacional de Bellas Artes. Una muestra antológica que le rinde un póstumo y necesario homenaje.

León Ferrari murió en 2013. En Buenos Aires. Tenía 92 años. El 3 de septiembre de del 2020 se cumplió el centenario de su nacimiento, y en esa oportunidad entre todos los homenajes que tenían preparados en el mundo para él  -la Bienal de San Pablo, el museo Reina Sofía de Madrid, el Centro Pompidou de París y el Van Abbemuseum de Holanda- el más necesario y reparador era el que se iba a realizar en su tierra, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). El saldo de una deuda pendiente. La pandemia global hizo que no se pudiera realizar, pero sí se concretó en este 2023, coincidiendo con la conmemoración de los cuarenta años del regreso a la democracia en la Argentina. “Este hecho resulta significativo, ya que muchas de las obras elegidas construyen una suerte de relato de los oscuros tiempos de la última dictadura militar. Esta exposición se vuelve, entonces, un llamado a reflexionar en torno a la construcción de una sociedad sin violencia y autoritarismo, más equitativa y solidaria”, dice Andrés Duprat, director del MNBA.

Hasta el 13 de agosto, dicho museo expone la muestra “León Ferrari. Recurrencias”,  curada por Andrés Duprat, junto con Cecilia Rabossi, y organizada en conjunto con la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo, dirigida por sus nietas Paloma y Julieta Zamorano. “León Ferrari fue un artista que nunca había hecho una muestra individual, monográfica y es una omisión bastante notable, y nos parecía que nuestro principal museo tenía que dar cuenta de eso.  Es uno de los artistas más importantes del arte argentino, con mucho reconocimientos incluso en el exterior. A veces, por la temática de su obra, mucha gente puede pensar que era una persona atormentada llena de odio y de resentimiento. Lamentablemente, ahora ya es tarde y la gente no lo va a poder conocer, pero era un tipo muy generoso, muy abierto, tolerante, solidario”, afirma Duprat.

La extensa y provocadora -para ciertos sectores- obra de Ferrari se centró en la religión, las guerras, los abusos de poder y la intolerancia de la sociedad, y llegó a los museos más destacados del mundo como el MOMA de Nueva York. Su consagración llegó en 2007, cuando ganó el León de Oro al mejor artista en la Bienal de Arte de Venecia.

Los curadores estuvieron trabajando en la selección de unas 250 piezas de colecciones públicas y privadas, producidas a partir de los años 50 hasta su muerte, que compondrán esta muestra que tendrá carácter de antológica. Ya en 2004, se había hecho una retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta, muestra que generó polémica y gestos de intolerancia. “La decisión fue de hacer una muestra antológica, esto quiere decir profundizar y trabajar temas. Estamos trabajando en los cuatro núcleos que se van a desplegar en el espacio del pabellón de muestras temporarias. Son una serie de temas que tensionan en el espacio diferentes problemas y aproximaciones. Trabajamos la idea de laberinto, como esos laberintos de la serigrafía de los ‘70, producidos en Brasil. Y la planta va a permitir ese recorrido, donde rompemos con lo cronológico, hay obras de la década del ‘60 que conviven con obras de los ‘80, o del 2000 en adelante”, explica Cecilia Rabossi.

Objetos, dibujos, videos, esculturas cerámicas son parte de la exposición. La civilización occidental y cristiana (1965), la icónica figura de Jesús crucificado sobre un avión de los Estados Unidos, una de las obras más famosas de Ferrari, formará parte de la muestra, junto a las de la relectura de la Biblia, las serigrafías y sus infiernos. Pero, articuladas, o interpeladas desde otros lugares, y con acceso a material que no estuvo exhibido y que se va a exhibir desde distintos dispositivos de exposición que permiten mostrar la obra de diferente manera.

Los curadores señalan que es la primera vez que se mostrarán las libretas, anotadores, borradores y bocetos del artista. Solos o en diálogo con alguna obra, tendrán un lugar de relevancia, una forma de conocer la génesis de dichas obras, y que, además, dan cuenta de lo metódico que era Ferrari en sus anotaciones, e investigaciones de los temas. “Nos permiten entender un poco como funciona la cabeza del artista. Descubrir a ese León estudioso, profundo de todos los temas, como el religioso, el grado de anotación y meticulosidad que tenía en los apuntes y sus anotaciones. Tiene ese estudio sistemático de temas, y, por otro lado, la libertad en el hacer”, asegura Rabossi. “Ferrari cruza los límites de todos los lenguajes, se atrevía a la música, a la dramaturgia, se movía con libertad para ser eficaz en lo que quería decir. Su lenguaje es muy discernible, usa un lenguaje llano justamente para combatir al arte de los expertos”, completa Duprat.

Visita al Taller Ferrari

Como parte de la muestra, la Fundación Augusto y León Ferrari invita al público a visitar el último taller del artista.

Los recorridos en el Bellas Artes se complementarán con las visitas al taller, acercándonos al artista y a su obra desde diferentes puntos de vista. Mientras los curadores Cecilia Rabossi y Andrés Duprat te invitan a conocer una mirada antológica de León en el Museo, el Taller Ferrari ofrece un recorrido por la intimidad de su atelier, de sus procesos y sus deseos.

A partir del 20 de mayo, todos los sábados, a las 12, 14 y 16 h. Con inscripción previa y cupos limitados. Las visitas al Taller se realizan de forma gratuita, en español.

Link de inscripción, aquí