«Ripley», en Netflix, la nueva serie basada en el fascinante personaje de Patricia Highsmith

Llegó a Netflix: Ripley, un trhiller psicológico, donde la obsesión, engaños, misterio y crímenes se envasan en 8 capítulos.

Todo vuelve. Esta vez el que retorna bajo una nueva mirada que no le hace para nada perder el espíritu, sino más bien lo refuerza, es Tom Ripley. El personaje creado por Patricia Highsmith, en 1955. El misterioso estafador de baja categoría, calculador y frío, y con un gran desprecio por todo el mundo, cimentó a la escritora nacida como una autora de género negro, pero también como la creadora de una nueva forma de narrar historias. 

Highsmith escribió el primero de los libros de la saga El talento de Mr.Ripley al regresar de un viaje por Europa, gracias al dinero ganado con los derechos de la película Extraños en un tren, adaptación de su primera novela homónima por Hitchcock. Tal vez por eso la mayoría de las escenas transcurren en Italia, entre Roma, Napolés, pueblos de la costa amalfitana y Venecia. En 1995, la Mystery Writers of America la incluyó en su lista de las cien mejores novelas de misterio de todos los tiempos. 

No es la única vez que Ripley salta del libro a la pantalla. Ya tuvo otras versiones, la primera con Alain Delon, en 1960; la más reciente, en 1999, con Matt Damon, y ahora en esta esperada versión de Netflix,  que llamaron Ripley. El carácter del perturbado personaje de Highsmith se lo da el actor irlandés Andrew Scott –el cura de Fleabag o el Moriarty de Sherlock–, entre otras de sus actuaciones. En esta interpretación también cautiva con su mirada penetrante, hipnótica, sus silencios cargados de expresión y mínimos gestos, aún su sonrisa, que inquietan por su intensidad. 

La historia se divide en ocho episodios que llevan la firma (escribió y dirigió todos los capítulos) del director oscarizado Steven Zaillian. Su hoja de ruta indica que recibió un Oscar al mejor guion adaptado,  por La lista de Schindler, en 1993; también escribió guiones para películas de Fincher y Scorsese, incluyendo la celebrada El irlandés y en el mundo streameable se lució con la serie de HBO The night of. (Si no la vieron es muy recomendable). 

Marge, Dickie y Tom Ripley un triángulo que desde que comienza se intuye no termina bien.

(Si no leiste la novela, puede haber spoiler)

La serie comienza con un Tom Ripley viviendo en Nueva York. Es un estafador de baja categoría, falsifica cheques, se hace pasar por cobrador, está solo y vive al límite. Más antihéroe no se consigue. Todo cambia cuando el magnate naviero Herbert Greenleaf le propone viajar a Italia para persuadir a su hijo, Dickie (Johnny Flynn), a volver a los Estados Unidos y dirigir el negocio familiar. Dickie se dedica al dolce far niente, y vive la gran vida gracias a un fideicomiso que le dieron sus padres. Es un pintor mediocre, más bien malo, que vive en un cuasi palacio en la costa amalfitana. Cuando conoce a Dickie Greenleaf y a su novia Marge Sherwood (Dakota Fannin) empieza una relación de amistad con ambos creándose una falsa vida, a costa de engaños. Cuando todo comienza a desmoronarse, Ripley deberá volver a usar su «talento», para no perder su nuevo estilo de vida por el que tanto invirtió, aunque esto lo lleve a convertirse en asesino.

Esta nueva versión dista mucho de las anteriores, el tiempo que le dan la duración de los 8 capítulos –algunos con un poco más de una hora– colaboró. “El formato de miniserie permitió que fuéramos más fieles a la historia, al tono, a las sutilezas de la obra de Highsmith. Intenté abordar mi adaptación imaginando cómo lo hubiera hecho ella misma”, dijo el propio Zillian en una entrevista en Vanity Fair. La miniserie tiene un ritmo pausado y delicado, deteniéndose en cada imagen. La elección de la fotografía en blanco y negro pensada por Zillian y llevada a buen puerto por Robert Elswit (ganador del Oscar por el filme Pozos de ambición) le da el dramatismo propio del cine negro clásico, y lejos de disminuir la belleza de los lugares de la costa amalfitana, o de Roma y Venecia, los resalta en la elección de los puntos de vista. Sombras, ángulos, los caracoles de escaleras, y las obras de arte de Caravaggio, construyen metáforas visuales que narran el desequilibro que sobrelleva el protagonista. Una serie que invita a degustarla como un buen vino, despacio, sin apuro. No apta para impacientes.